Sunday, September 03, 2006

Resurrección

Los dos científicos se miraban cansinamente a las caras, uno de cada lado de la mesa. Habían tenido su época de apogeo, habían revolucionado la ciencia como hasta entonces se conocía....pero ya no llamaban la atención como antes. Lo que había comenzado como un experimento con ratas de laboratorio había continuado con la "resurrección" de varias figuras históricas por medio de la clonación. Elvis, Einstein, Nietzche, Freud, Poe, Beethoveen, todos habían vuelto a la vida gracias al accionar de ellos dos, pero ya nadie los recordaba. Lo que habían comenzado como "una causa por el futuro de la humanidad" no era más que una manera de inflar sus propios egos...y lo sabían.

-Debemos clonar a alguien o algo que vuelva a revolucionar el mundo, que nos vuelva a poner sobre el tapete - dijo el primer científico
-Si,¿pero a quién? ¿¿Hitler?? Llamaría la atención, es cierto, pero las protestas nos hundirían. ¿Genghis Khan? Moriríamos apenas abra los ojos...¿Ghandi? ya lo hemos hecho.
- Jesús Cristo - dictaminó el primer científico friamente
-¿Jesús.....Cristo...? ¿¿Acaso hás perdido la cordura??
-No, ¿te imaginas lo que lograríamos? ¡Estaríamos nuevamente en la cima del mundo! Todos hablarán de nosotros, pasaremos a la historia por siempre¡Habremos clonado al mismísimo hijo de Dios! ¡Seremos, somos todopoderosos!
-No, no, es una locura, no hay de donde sacar las muestras de ADN, no hay manera de comenzar el proceso...por otro lado, te olvidas que soy ateo....
-Está el Manto sagrado con el que lo envolvieron luego de la crucificción..
-Pues tiene una dudosa procedencia, y si mal no recuerdo, no pasó las pruebas de carbono 14...Además la Iglesia jamás autorizaría el experimento.
-Autorizar, Autorizar ¡Ja! - exclamó el primer científico - ¡Como si alguien nos hubiera autorizado cuandocomenzamos el proyecto! ¿O no recuerdas que en un principio tuvimos que trabajar a escondidas?

El segundo científico apoyó los codos sobre la mesa y depositó la cabeza sobre sus manos.

-Me niego - respondió tajantemente - ¡Me niego!
-Bien ¡Si prefieres podemos cambiar de religión! ¿Que tal si clonamos al Dalai Lama? ¿Te imaginas? ¿Dos Dalai Lama conviviendo en la misma época? ¡Terminaríamos con los dogmas, las falsas religiones, demostraríamos lo imposible! Un Dios único e irrepetible viviendo en dos cuerpos al mismo tiempo! ¿O acaso prefieres a Buda....? ¡Oh, esto será maravilloso! - gritó el científico extasiado.

El científico notaba como la sed de fama y poder transformaba lentamente a su compañero... ¿Valía la pena destruir años de cultura, terminar con la esperanza de muchas, muchísimas personas tan solo por el placer de aparecer fugazmente en algunas portadas de revistas? ¿Podían acaso carecer tanto de moral? ¿Podían terminar con la esperanza del mundo por el bajo precio de la fama?

No lo pensó dos veces, buscó una aguja hipodérmica, y mientras el otro científico se extasiaba con sus visiones de fama sintió el pinchazo en el cuello.

- ¿¿Qué has hecho?? -preguntó con ojos indcrédulos - ¿¿Qué has hecho??
- No puedo permitirlo...de verás que no, de todas maneras, no te preocupes

El aire llegó al corazón segundos depués y el primer científico cayó pesadamente al piso, con los ojos abiertos y la mirada extraviada. Lentamente sintió como todos sus órganos vitales se apagaban.

- No te preocupes - repitió el segundo científico mientras ponía el cuerpo de su colega en una camilla.

Presionó tres botones, reprogramó la memoria y movió tres palancas de colores. Extrajo sangre de su colega muerto y luego lo metió en el incinerador para borrar las huellas del crimen...de todas maneras nadie preguntará por el, pensó. Sus esposas se habían llevado a sus hijos con ellas y sus nuevas familias, habían perdido todo cuando la fama los abandonó, cuando se gastaron sus últimos dolares en licor y mujeres baratas.


Me quedaré solo - razonó mientras miraba la aguja que contenía el rojo fluído - Me quedaré solo....


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Al tercer día se levantó de la silla en la cual había estado meditando entredormido e inyectó uno de los embriones del salón de experimentos. Al cabo de unas horas su colega abría -lentamente- sus ojos nuevamente.

-¿... que sucedió? preguntó el primer científico con la voz entrecortada.
-Nada, te has desmayado....continuemos nuestra conversación....

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