Tuesday, September 05, 2006

7000 kms

Elías vomitó.
Dos.
Tres veces.

Apoyado con un brazo extendido contra la blanca pared de almohadillas se maldijo por su propia estupidez. ¿Como podía haber sido tan ingenuo?

Todo había comenzado dos días atrás, mientras compraba verduras en el almacén del pueblo.

-Buenas tardes - le dijo un hombre vestido de blanco, de corta estatura, con gafas y prominente calvicie.
-Buenas tardes - respondió Elías con mirada inquisitiva.

-Verá ud, estamos trabajando en un proyecto en nuestro laboratorio, tal vez lo haya visto en la TV...estamos clonando animales.

-¡Oh sí! - exclamó Elías emocionado - ¡Han logrado clonar un elefante!
-No, no - se excusó nerviosamente el científico con un mueca que intentaba ser una sonrisa - Ese logro es del Dr. Samaro, en Boston. Nosotros simplemente estamos clonando pequeños animales para el consumo humano. Ud sabe, pollos, cerdos, etc.
-Bien, ¿y en que puedo ayudarlo...?
-Hemos hecho muchas pruebas en animales, ratas sobre todo. Las hemos alimentado con animales clonados y hemos tenido un resultado muy positivo. Como consecuencia de esto decidimos que era tiempo de dar el sigiuente paso y probar estos alimentos en humanos...

Elías lo miró con duda, cruzó los brazos y se echó hacia atrás instintivamente.

- Estamos buscando gente que desee ofrecerse voluntariamente para los experimentos - continuó el Dr. - Si ud está interesado le podemos ofrecer cierta ayuda económica.

Esta es la oprtunidad, la oprtunidad que estabas esperando - pensó Elías. Habían pasado ya casi 3 meses desde que le habían embargado la granja, y no estaba dispuesto a perder todo lo que había logrado durante tantos años de trabajo y esfuerzo.

-Entonces..... ¿dice Ud. que no hay riesgos para mi salud? - preguntó Elías
-Bueno, riesgos hay siempre, tal véz alguna pequeña molestia estomacal, pero no más que eso - respodió el científico riendo para restarle importancia.



-Alguna pequeña molestia estomacal - se lamentó Elías mientras vomitaba por cuarta vez en menos de 5 minutos. Los dos días pasados habían sido un infierno, había expulsado su comida mas de 38 veces, o al menos fue en ese número cuando decidió detener el conteo.
Una gota de sudor le corrió por la frente y surcó su cara hasta caer en la viscoza materia depositada en el piso. Al fondo del cuarto había un gran espejo que ocupaba toda la pared. Elías sospechaba -en realidad sabía - que detrás de ese espejo los científicos monitoreaban todo lo que le sucedía. No le importaba, ya nada le importaba entre tanto dolor, sufrimiento y aislamiento. Había pasado 2 días encerrado en el pequeño cuarto blanco sin ventanas, 2 días desde que le habían servido un manjar de Pato a la Naranja, pollo estofado y variedad de jamones y quesos.

Un animal - pensó - no soy más que un animal para ellos-. Vomitó otra vez mientras caía de rodillas sobre su propios desechos.

42 grados Celsius - dijo un científico al otro del otro lado de espejo. - Su temperatura corporal ha llegado a los 42 grados, su presión arterial es irracional y su piel...¿hás visto su piel? preguntó inexpresivamente

Elías sentía como la piel se le ponía cada vez más tirante. La sangre le hervía y el corazón le palpitaba descontroladamente. La cabeza le estaba por estallar y ya no sentía las extremidades de su cuerpo. De pronto la piel comenzó a quebrarse y Elías se depellejó en tiras desde las muñecas hasta los hombros dejando la carne al desnudo. Los huesos comenzaron a quebrarse provocando gritos fruto de un dolor que nunca imaginó que sentiría. A los pocos minutos Elías - o lo que quedaba de el- estaba tendido en el suelo, quieto. Muerto.

-¡Maldición!- exclamó el científico - ¡Otra vez lo mismo! Dos días más de investigación a la basura. ¡Si continuamos así nos quedaremos sin fondos para la investigación y Samaro nos habrá vencido otra vez!....Llama a Seguridad para que dispongan del cadaver, ya inventaremos alguna historia para tapar este desastre.



A 7000 kms de ahí, en un frío laboratorio, precisamente dentro de un cuarto de almohadillas blancas, un elefante vomitaba por primera vez...

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